Uno


a la sombra de monstruosas carnes,
se cobija la insensatez
de abrazos abortados,
el odio.
Deseos fálicos inconclusos,
entrada en carnes
mortecinas
a falta de amor.
Vagina y ubre,
grasa y pelo,
nalgas sin tours alguno,
mi gorda!!

Dos


Veinte años
de soledad y angustia.
La seguridad al abordaje
y a la seducción
que dan
muchos kilos de mas,
el cinturón de castidad
natural del impedimento.
As¡ y todo
alguien se atreverá
alterar su mundo,
su santo y carnoso mundo
con promesas infinitas,
saliva y besos,
con un suspiro grande
que envilecen su imagen,
su cuerpo sus rollos,
su sangre sus nalgas,
su adolescencia

Tres


Dedos regordetes
muestran la sensualidad de mis gordas,
acariciando verdes sueños.
Manos pesadas
que hacen sentir su verdad.
kilogramos de amor en movimiento
abrazos paquidermicos.
Ama gorda!,
sintiendo que alguien
planta bandera
en la cima del goce,
Everest carnilineo,
montaña de placer,
Todo arrancado a capa y espada.

Cuatro


Sobre una silla descansa
toda su vida.
culo, sol,
faldas enormes
piernas abiertas,
ocultando su verdad
entre pergaminos ajados.
Silla, sol, sueños
de alguna juventud lejana
( setenta kilogramos menos )
amor ?
su marido,
cada tanto una excursión punitiva.
Silla mojada
humedad delictiva,
flatulo al sol

Cinco


Un espejo
desnudarse frente a el
reconocer cada parte
un pecho,
contemplarse
cada zona
tocarlas,
el otro pecho,
la entrepierna,
entornar los ojos
entre abrir la boca,
un escalofrío
soñarse deseada,
atacada, violada.
Cien kilogramos de sexo
aguardando,
sin que nadie recoja el guante.
Todo un reto.

Seis

Alguien se atrevió a imaginarse dos gordas lesbianas?



inmenso amor frustrado,
envilecido,
como amarse a si mismas,
montaña de sexo ,
bocas, brazos, piernas,
en movimiento
carne ondulante
tormenta en las sabanas.
Extasis antediluviano,
con un nexo fálico
de litro y medio.

Siete


En cada rincón de tus kilos
recuerdos.
En tus brazos
el sueño avergonzado de aquel debutante,
en tu vientre,
tanta visita y ningún regalo.
Tus piernas
donde encerrastes sueños ajenos,
tantos miedos,
tanto esfuerzo para abrir paso.
En tu espalda
malones de besos
allí tirados.
Tus labios, tu boca,
tanta vida succionada.
Tus ojos tu mirada,
toda la vida que pasa
a tu lado
dejando solo unos pesos.

Ocho


Tarde de siesta y calor,
ella,
toda humedad,
respiración entrecortada,
Pide amor y más amor.
El, temeroso
ante la voluminosidad,
estudia,
proyecta como abordarla,
como escalarla,
harto de tanta grasa y músculo.
Pero ataca
porque es su deber,
pereciendo ,en ese alud,
con la ballesta quebrada,
entre sus apergaminadas carnes.
Una vez mas,
el papel pudo a la pluma.

Nueve


Mansedumbre de carne
casi amorfa,
cuantitativo amor
mas que cualitativo.
como penetrar la roca sacra
ya cristalizada por toneladas,
sin malabares
u otros trucos no aprendidos?
Inútil es que abras
tus canales,
tus pilotes,
la lanza nunca llegara
al corazón.
Tu corazón
añorara toda la lanza.
Y este juego se multiplicaría
por dos,
si yo también cargara
mas de cien kilogramos de barro

Diez


He visto a mis gordas
con enorme desenvoltura
ponerse en puntas de pies
girando en un canto al sol,
desnudas,
aleteando nalgas, senos,
vientre y papada,
salivando cansancio,
sus manos regordetas al aire,
sus gordos brazos,
todo marcando el compás,
vertiendo gracia
a quien quiera verla,
canturreando bajo,
pensando en la eterna
dieta del lunes.

Once


Carne de cañón,
imagen santa
Canción infinita
gran manzana al sol,
quien puede resistirse
tanta lujuria en desborde,
sin maltratar la naturaleza,
de tus carnes,
con la espada
en tu vaina,
matando y muriendo.

Doce


Tus ancas salvajes enardecen.
Quien es capaz de iniciar un malón
sabiendo
que es tan profundo el territorio.
La canalla sabemos
atacaría con violencia
sin respiro,
sin respeto.
Yo te veo
y temo,
pero la sangre
tira mas que cien bueyes.
Allá voy!,
hacia el desfiladero
a des- colon - nizar,
a morir abrazando las laderas,
apretando los pilares,
al grito de
Huinca matando!!